¿Has probado alguna vez a mezclar unas patatas fritas con nuestros mejillones gallegos en escabeche?
Es uno de esos combos sencillos que sorprenden: crujiente, sabroso y con todo el sabor del mar en un bocado. Ideal para un aperitivo improvisado, para sorprender a invitados o para darle un toque especial a la clásica bolsa de patatas de siempre.
En Conservas Lago Paganini te proponemos esta idea fácil y resultona para disfrutar de nuestros mejillones gallegos en escabeche de una forma diferente.
Ingredientes (para 2–3 personas)
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1 bolsa de patatas fritas tipo “chips” (mejor si son un poco gruesas y crujientes)
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1 lata de mejillones en escabeche Lago Paganini
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½ limón (opcional)
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Perejil fresco o cebollino picado (opcional)
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Un toque de pimienta negra recién molida (opcional)
Cómo preparar este picoteo de lujo
1. Prepara la base de patatas
Abre la bolsa de patatas fritas y viértelas en una fuente amplia o en un plato grande. Intenta que queden más o menos en una sola capa, para que luego los mejillones se repartan bien.
2. Añade los mejillones en escabeche
Abre la lata de mejillones en escabeche Lago Paganini y escúrrelos ligeramente, reservando un poco del escabeche.
Coloca los mejillones repartidos por encima de las patatas, intentando que en cada zona haya al menos uno o dos.
3. Dale el toque de escabeche
Con una cuchara, reparte un poco del escabeche por encima de las patatas. No hace falta añadir demasiado: solo unas cucharaditas para aromatizar y aportar sabor, sin que las patatas pierdan todo el crujiente.
4. Termina con frescor
Si te apetece, añade unas gotas de zumo de limón por encima y espolvorea un poco de perejil fresco o cebollino picado. Remata con un toque de pimienta negra recién molida.
Y listo: en apenas un par de minutos tienes un picoteo distinto, sencillo y con todo el sabor del mar.
¿Por qué funciona tan bien esta combinación?
El contraste entre el crujiente de las patatas y la jugosidad de los mejillones en escabeche hace que cada bocado sea especial.
Nuestros mejillones gallegos en escabeche aportan acidez, aroma y sabor a mar, convirtiendo una simple bolsa de patatas en un aperitivo con personalidad propia.
Es la prueba de que, con una buena conserva, no necesitas complicarte para disfrutar de un picoteo de lujo.